La Raspberry Pi

Acabé el artículo anterior mencionando la Raspberry Pi. Este pequeño aparatejo va a convertirse en el corazón de nuestro sistema domótico. Pero antes de entrar en su instalación y configuración, vamos a ver qué es exactamente una Raspberry Pi.

¿Qué es una Raspberry Pi?

Una Raspberry Pi es un ordenador pequeñito.

¿Cómo de pequeño?

El tamaño de una Raspberry Pi es similar al de una tarjeta de crédito
Raspberry Pi Model 3 B+: 85,60 mm × 56,5 mm × 17 mm

¿Pero de verdad eso sirve para algo?

Sé que para los que no lo hayan visto antes puede sonar excesivo llamarlo ordenador, pues se aleja mucho de la concepción tradicional que tenemos de estos aparatos, ya sean de sobremesa o portátiles.

Sin embargo, el nombre no le queda en absoluto grande pues se trata en efecto de una computadora bastante capaz aunque hemos de señalar que carece fuente y cable de alimentación, disco duro, teclado, ratón y monitor. Ni tan siquiera caja o carcasa, como se ve en la foto anterior.

Como fuente de alimentación nos vale cualquiera que tenga conexión micro USB (como las de los móviles Android hasta la implantación del USB C), siempre que suministre una corriente con una intensidad mínima de 2,5 A. Podemos conectarla a nuestro monitor o TV por la salida HDMI que trae (con salida 1080p) y conectarle también teclado y ratón por cualquiera de los cuatro puertos USB que tiene.

Finalmente, una simple tarjeta micro SD conectada al lector que trae incorporado al efecto la Raspberry Pi hará las veces de disco duro. En ella instalaremos el sistema operativo y dispondremos de espacio para nuestros archivos. La capacidad mínima recomendada son 8 Gb, bastando 16 Gb para casi cualquier propósito general, holgadamente. Podemos también conectarla a otros discos duros o tarjetas a través de los puertos USB o acceder a nuestra red ya que dispone de conector Ethernet y WiFi.

Características

Esta es la lista completa de características del último modelo de Raspberry Pi (model 3 B+):

  • CPU + GPU: Broadcom BCM2837B0, Cortex-A53 (ARMv8) 64-bit SoC @ 1.4GHz
  • RAM: 1GB LPDDR2 SDRAM
  • Wi-Fi + Bluetooth: 2.4GHz y 5GHz IEEE 802.11.b/g/n/ac, Bluetooth
  • 4.2, BLE
  • Ethernet: Gigabit Ethernet sobre USB 2.0 (300 Mbps)
  • GPIO de 40 pines
  • HDMI
  • 4 puertos USB 2.0
  • Puerto CSI y DSI para conectar una cámara y una pantalla táctil
  • Salida de audio estéreo y vídeo compuesto
  • Micro-SD
  • Power-over-Ethernet (PoE)

Con estas capacidades, con una Raspberry Pi y un poco de paciencia seremos capaces de montar no solo ordenadores sino consolas de videojuegos, auténticas máquinas arcade, centros multimedia, estaciones meteorológicas, routers, sistemas de automatización doméstica como el que nos ocupa en este blog y un sinfín de proyectos de electrónica. Basta echar un vistazo en Google y veréis la ingente cantidad de proyectos que se han montado en torno a esta plataforma.

El candidato ideal

Para nuestro propósito de automatización doméstica, la Raspberry Pi será el núcleo central o servidor al que todos los sensores de la casa se conectarán para enviar su información ya que cumple con los requisitos de capacidad de computación y almacenamiento, economía de consumo y bajo coste que nuestro proyecto requiere.. La Raspberry Pi almacenará y procesará esa información para, según los casos, actuar conforme a las instrucciones que le hayamos dado.

Finalizamos esta breve introducción a la Raspberry Pi con un pequeño ejemplo: imaginemos que tenemos cinco sensores de temperatura en otras tantas habitaciones de nuestra casa. Cada uno de estos sensores podría enviar la información de la temperatura de cada habitación a la Raspberry cada 15 minutos, por ejemplo. Estos datos de temperatura podrían almacenarse en una base de datos que podríamos consultar cuando quisiéramos, podríamos elaborar estadísticas con ella o controlar nuestra calefacción o aire acondicionado según sus valores.

En próximos artículos me ocuparé de la configuración básica de nuestra Raspberry Pi para convertirla en ese centro domótico que deseamos. Adelanto que harán falta:

Si no las tenéis ya por casa su adquisición no supondrá un gran desembolso, pues conviene recordar que una de nuestras motivaciones es aprovechar el bajo coste de esta solución. La Raspberry está ahora mismo por debajo de 40 euros y con carcasa, fuente y tarjeta no supera los 60. Incluso podéis encontrar algún fantástico pack con las cuatro cosas. En los enlaces anteriores os facilito algunas opciones de compra pero no os costará encontrar muchas otras.