IoT, el internet de las cosas

Comienzo aquí una serie de artículos sobre el Internet de las Cosas desde una aplicación práctica doméstica en los que voy a centrarme en construir un sistema domótico en mi propia casa según mis necesidades o, mejor dicho, aquello que se me vaya ocurriendo sobre la marcha. No abundaré mucho en la teoría, más allá de ir señalando recursos donde se puede profundizar más por si os interesa o es algo que no conocéis demasiado. En aquellos conceptos que yo no domine sí me extenderé más, aprovechando el artículo como bloc de notas de mi propio aprendizaje.

Es pues un enfoque personal el que vais a encontrar aquí pero no tendré ningún problema en explicar más aquellos conceptos que en el camino vayan apareciendo y que desconozcáis o que simplemente penséis que no han quedado suficientemente claros. Así que os invito a participar, preguntar, sugerir, criticar, aportar o simplemente saludar desde los comentarios que cada entrada tendrá habilitados. Todo el mundo es bienvenido y no hay preguntas tontas.

Dicho todo esto, os adelanto que vendrán bien conocimientos, aunque sean muy básicos, de programación, servidores web, entornos linux o electrónica, pero que todos ellos podrán siempre ser compensados con ganas de aprender.

Ahora sí, el internet de las cosas

Si consultamos la Wikipedia nos encontramos con que

el internet de las cosas (en inglés, Internet of Things, abreviado IoT; IdC, por sus siglas en español​) es un concepto que se refiere a una interconexión digital de objetos cotidianos con internet. Es, en definitiva, la conexión de internet con más objetos que con personas. ​También se suele conocer como internet de todas las cosas o internet en las cosas. Si los objetos de la vida cotidiana tuvieran incorporadas etiquetas de radio, podrían ser identificados y gestionados por otros equipos de la misma manera que si lo fuesen por seres humanos.

https://es.wikipedia.org/wiki/Internet_de_las_cosas

Así que, yendo a los que nos ocupa, tenemos que el internet de las cosas nos va a permitir que nuestra cafetera, bombillas, persianas, termostatos, puertas, timbres, alarmas, etc. estén conectados a internet, facilitando así que podamos interactuar con ellos bien para conocer su estado (por ejemplo, si una bombilla está apagada o encendida), o bien para interactuar con ellos (encender o apagar esa bombilla).

La tecnología que permite todo esto hace ya tiempo que existe pero no ha sido hasta hace relativamente muy poco que se ha producido el boom de este tipo de productos conectados. Esto se debe principalmente a dos razones: la miniaturización y el precio. Nadie querría controlar sus persianas o sus luces por internet si esto supusiera un gran desembolso o un aparato más grande que la propia lámpara a controlar.

Entre los más conocidos están, por ejemplo, las bombillas Hue de Philips o los enchufes inteligentes de TP-Link. Hay muchos más y todos ellos nos permiten soluciones fáciles, rápidas y relativamente económicas a la necesidad de conectar nuestros aparatos. Permiten además su control a través de aplicaciones móviles iOS o Android, altavoces inteligentes como Amazon Echo, Amazon Dot o la gama Google Home y asistentes inteligentes como Siri, Alexa o Google Assistant.

Algunos de estos productos tienen soluciones más o menos cerradas en su implementación, es decir, no permiten que accedamos a ellos más que a través de las aplicaciones o recursos que proporciona el fabricante. No voy a entrar en el debate de si esto es bueno o no, personalmente pienso que no, pero sí es cierto que nos impide trastear con ellos a nuestro antojo para adaptarlos a nuestras necesidades.

No olvidemos que aquí hemos venido a jugar y a aprender así que aunque estas soluciones nos puedan venir muy bien, yo mismo tengo las Philips Hue en casa, lo que queremos es un sistema barato, que funcione perfectamente, que podamos controlar y, sobre todo, hecho por nosotros. Porque nos gusta y por que podemos.

En el próximo artículo entraremos en materia y nos centraremos en lo que será el núcleo central de nuestro sistema domótico: la Raspberry Pi.